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Las empresas del Parque Tecnológico ya exportan más de U$S 23 millones por año

Lo que en algún momento parecía una utopía hoy es una realidad. Hay pacientes renales crónicos en Pakistán, enfermos oncológicos en Rusia —que necesitan aumentar la producción de glóbulos rojos— y personas afectadas por esclerosis múltiple en Egipto, que están recibiendo medicamentos de alto valor agregado que se producen y se exportan desde el Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC), un polo biotecnológico y científico que ya está generando ventas globales que alcanzan los 23,5 millones de dólares.

A metros de la Laguna Setúbal, con el paisaje litoraleño como telón de fondo, se consolida este eje de desarrollo para la ciudad, con más de 15 empresas radicadas o en proceso de desarrollo en la incubadora de empresas (ver lista), que ya emplea a unas 250 personas, la mayoría de las cuales tiene una alta calificación profesional.

“El perfil del Parque Tecnológico está muy relacionado con la salud, tanto de los seres humanos como de los animales, pero también hay proyectos muy interesantes en bioingeniería, tecnologías de la información y la comunicación, y biocombustibles”, asegura a El Litoral Enrique Mammarella, presidente del PTLC y decano de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

En la planta de Zelltek, por ejemplo, que forma parte del grupo farmaceútico Amega Biotech y que se inauguró en octubre de 2009, se están produciendo 600 gramos de Eritropoyetina Humana Recombinante (EPO) por año —cada gramo vale como mínimo U$S 20.000 en el mercado externo, pero puede costar el triple en el Primer Mundo— y 70 gramos de Interferon Beta 1 A, una cantidad que alcanza para tratar a 8.000 pacientes que padecen esclerosis múltiple. La empresa está empleando a 130 personas.

La EPO es un fármaco que se produce en un biorreactor, mediante sistemas de cultivo en alta densidad de células animales, y es clave para los pacientes con insuficiencia renal o con anemias relacionadas con la falta de glóbulos rojos (una situación frecuente en los pacientes oncológicos o con VIH Sida). Para producirla en Santa Fe fue fundamental la investigación y el trabajo de dos científicos de la UNL, Marina Etcheverrigaray y Ricardo Kratje, y la incubación de la empresa en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL.

En la actualidad, más del 90% de la producción de Zelltek se exporta a todos los países de América Latina y también a Rusia, Irán, Egipto, Pakistán y Tailandia, entre otros destinos. Además, se abastece una porción significativa del mercado interno. En la Argentina, el consumo de EPO es de unos 80 gramos anuales, aproximadamente, y hay unos 2.000 pacientes que necesitan Interferon Beta 1 A.

“En el último año, las ventas globales de las plantas que tenemos en Santa Fe alcanzaron los 22 millones de dólares”, confirmó a El Litoral Carlos Dupetit, gerente general de Zelltek y Gema, otra de las empresas del grupo que también está instalada en el Parque Tecnológico de Santa Fe, en un contenedor de empresas, para elaborar filgastrin (que estimula la producción de glóbulos blancos) y hormonas de crecimiento.

En los próximos cinco años, el laboratorio Amega Biotech tiene el objetivo de sustituir importaciones de medicamentos por U$S 250 millones e incrementar las exportaciones a U$S 100 millones. “El 70% de este desarrollo se generaría en el Parque Tecnológico de Santa Fe”, aseguró Dupetit.

Con esta meta en la mira, la empresa ya está construyendo una planta de macromoléculas al lado de Zelltek, con financiación del Banco Mundial. “Allí se van a producir proteínas de alto peso molecular, como anticuerpos monoclonales y factores de coagulación”, adelantó el gerente de Zelltek. También van a elaborar eternercept para los pacientes que sufren artritis reumatoidea. Además, el laboratorio va a construir una planta de 3.000 metros cuadrados en el Parque Austral de Pilar, en la provincia de Buenos Aires.

Con Brasil en la mira

A muy pocos metros de la planta de Zelltek, está radicada la empresa santafesina Productos Veterinarios Argentinos, que emplea a más de 80 personas. Hace tres años que aquí se elaboran antiparasitarios, antibióticos, anestésicos (bajo la marca comercial Zoovet) y muchos otros insumos veterinarios para mascotas (como perros y gatos) y animales que forman parte de establecimientos productivos, como vacas lecheras, novillos, caballos y ovejas, entre otros.

“En los últimos 12 meses, las exportaciones alcanzaron los U$S 1,5 millones”, contó Enrique Ariotti, socio y director ejecutivo de Productos Veterinarios Argentinos. El mercado externo representa el 30% de la facturación de Zoovet, pero este porcentaje podría incrementarse a partir de la apertura del enorme mercado brasileño, uno de los productores de alimentos más importantes del mundo.

La empresa santafesina, en alianza con socios e importadores brasileños, está comercializando allí, desde hace seis meses, dos productos para la reproducción bovina. “A partir del potencial que tiene este mercado, en un año podríamos duplicar las exportaciones”, adelanta Ariotti. En la Argentina, Zoovet cuenta con una red de 40 distribuidores que están ubicados en las distintas zonas productivas.

En el mediano plazo hay proyectos muy interesantes para el parque. Un grupo de investigadores, por ejemplo, está estudiando la posibilidad de producir biocombustibles a base de algas, hay empresas que trabajan en innovaciones para GPS y en distintos productos para la industria alimenticia y cosmética (ver Investigación de punta). En el predio, además, se está construyendo el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL) y el nuevo edificio del Instituto de Catálisis y Petroquímica (Incape).

Investigación de punta

En el marco del Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC), además de Zelltek, Gema y Zoovet, hay más de 10 empresas que se están desarrollando y que atraviesan distintas etapas (incubación, pre-radicación y radicación). Hay firmas de biotecnología, tecnología de la información y bioingeniería, entre otras. Algunas de estas firmas son:

• Dint. Esta empresa tiene dos líneas de investigación. Por un lado trabaja para hacer más accesible el uso del GPS y asociarlo a distintos prototipos de comunicación. Además, este grupo quiere desarrollar vendajes (“piel artificial”) y apósitos para el control de heridas superficiales y quemaduras de 1º y 2º grado.

• Carbonfe-Horian. El proyecto tiene la meta de mejorar la incorporación de determinados fármacos, que a veces son rechazados por el cuerpo, a través de un proceso complejo que se llama pegilación.

• Bioparx. Es un equipo de bioingenieros, médicos e ingenieros electrónicos y mecánicos entrerrianos. Ingresó al Sistema de Incubación en 2006. La empresa quiere desarrollar marcapasos, prótesis mioeléctricas e implantes óseos para columna.

• Ce.Co.Vi. Su objetivo es contribuir al desarrollo de la industria de la construcción brindando asesoramiento y apoyando a empresarios y proyectos innovadores. Hay tres microempresas que prosperan en el marco del Ce.Co.Vi, una está dedicada a la producción de ventanas de hormigón armado, otra a generar techos prearmados tipo sándwich con relleno de telgopor y una tercera a desarrollar sistemas constructivos alternativos.

• Bioingredients. Esta firma se formó en 2005 y ya tiene un contenedor de empresas asignado. Va a producir esencias orgánicas (aromas y sabores) para la industria alimenticia.

• Lipomize. Es una empresa de nano biotecnología que se está incubando en el PTLC. Su objetivo es desarrollar productos liposomales que podrán ser utilizados por la industria farmacéutica, cosmética y alimenticia.

• Novartek. Este grupo de trabajo quiere generar una empresa de base tecnológica. El primer set de productos son hormonales microencapsulados inyectables para la inducción del celo y ovulación en animales de producción.

Las metas de mediano plazo

El Parque Tecnológico tiene varios desafíos por delante. Por un lado, la infraestructura, sobre todo las oficinas, comienza a quedar chica. “Aunque todavía hay terrenos disponibles, la idea es comenzar a aprovechar la experiencia que hay en el parque para incubar y desarrollar empresas que luego no necesariamente se van a radicar aquí”, cuenta Enrique Mammarella, presidente del PTLC.

Además, se está trabajando en conjunto con la Universidad Nacional del Litoral, la Bolsa de Comercio de Santa Fe y el Conicet, para desarrollar herramientas financieras que faciliten la generación de empresas tecnológicas, que en la etapa inicial tienen un alto riesgo económico.

Este tipo de instrumentos —pueden ser fideicomisos, por ejemplo— son importantes para el Parque Tecnológico porque los terrenos del predio en realidad son del Conicet y eso complica el acceso a algunos créditos. “Esta situación tiene una ventaja, las empresas no tienen que pagar el valor del terreno al radicarse y lo alquilan por 30 años, pero la contra es que no pueden usar la infraestructura que construyen como garantía de un crédito, porque el terreno no es propio”, explica Mammarella.

“Al parque también le falta una gran cafetería”, reconoce el presidente del PTLC. Es decir, un espacio común, un lugar que potencie la interrelación y la comunicación entre los científicos e investigadores.

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